Fabricado en Francia por el relojero Jean Paul Garnier, alcanza los 96 pies. Inicialmente funciono en la ciudad francesa de Saint- Germain-en-Laye. , una vez llegado por via martima a dominicana, fue trasportado en tranvia hasta su lugar original, el Parque Duarte (antigua Plaza de Armas), donde fue instalado el 11 de marzo de 1895, siendo inaugurado el 29 de junio de ese año.
En las celebraciones de su inauguración estuvieron presentes el generalisimo dominicano Máximo Gómez y el apóstol cubano José Martí, quien expresó: “Este reloj marcará muy pronto la hora de redención de Cuba”.
CASA-MUSEO DE MÁXIMO GÓMEZ
En 1996 realicé mi primer viaje a República Dominicana. Entonces integraba la Redacción de la revista Bohemia, y además de saludar a dominicanos entrañables como Monseñor Fabio Mamerto Rivas, obispo de Barahona, y su vicario el Padre Teófilo Castillo -salesianos que educaron mi adolescencia, siendo ellos muy jóvenes- me proponía recorrer las estaciones de nuestra independencia. República Dominicana es la prolongación histórica de Cuba. En su suelo vivieron patriotas en un exilio insurgente y se escribieron o firmaron documentos sustantivos de la guerra de 1895. No resulta difícil, para cualquier cubano, considerarla como una especie de “tierra santa”.
Ese mes el tiempo me alcanzó para visitar a Baní, el pueblo natal de Máximo Gómez, general en Jefe de Ejército Libertador, y Santiago de los Caballeros, el Santo Cerro, Barahona y Santo Domingo, sitios que conservan el paso apostólico de José Martí. De esas emociones di cuenta en las páginas de Bohemia, quizás haya sido el primer periodista cubano en entrevistar a un biznieto de Máximo Gómez, residente en Baní. Y describir y fotografiar la casa que, en Barahona, albergó a Martí durante las pocas horas que permaneció en ese puerto antes de proseguir a caballo hacia Haití.



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